
Capitulo 1: La Salida.
A veces, solo ha veces te das cuenta del tiempo como pasa de rápido, yo sé que no soy una persona extraordinaria, no hago nada fuera de lo normal, mientras otros me superan, yo sigo en mi línea de seguir a mi ritmo, pues pienso que algún día, lograré brillar por mí mismo.
Mientras yo me despedía de mis amigos aquella noche, ya que sabía que tardaría en verlos, una parte de mi deseaba tener una nueva oportunidad, otra tenía un miedo al sufrir ese cambio que, cambio mi vida.
Las 6:15am; la música sonaba en la feria de mi pueblo, todo el mundo bailaba desfasados por el consumo del alcohol, yo no bebí apenas una copa esa noche, los nervios me podían, el teléfono me vibro, lo cogí y Salí de la discoteca móvil, allí estaba ella, con melena larga, me encantaba con el pelo así, no era una chica modelo, pero era un modelo a seguir para mi, su pelo rubio me encantaba, su piernas, sus brazos, sin duda después de todo era una de mis mejores, se que en el fondo podía confiar en ella, aunque me costara reconocerlo.
Se acerco a mí, con un tono de desesperación e incertidumbre me dijo, -me voy, ya marcos, me quería despedir de ti- me acerque a ella con miedo , a la gente que más quiero, mas me cuesta mostrarle mi afecto hacia ellos, un abrazo me cuesta bastante darlo, me da vergüenza quizás, no lo sé pero aun así me acerque y le di el mejor abrazo que nunca le había dado, acto seguido le di un beso en la mejilla y le dije – Ana, no te preocupes nos veremos pronto, veras tu y tendré cuidado- ella siguió abrazada a mi mientras tanto y me dijo de nuevo –eso te iba a decir que tuvieras cuidado y pásalo lo mejor que puedas marcos, adiós…- entonces se soltó y comenzó a caminar perdiéndose entre la gente.
Seguí de fiesta quince minutos más y decidí irme o perdería el tren.
Busque a otra gran amiga, con el ruido de la música que estaba bastante alto le dije entre gritos –Pam me voy, que como siga aquí perderé el tren …- a ella se le saltaron las lagrimas –tu…, no te vayas quédate… te necesito- no supe que contestar, me abrace a ella, no sabía que decir o que hacer, le di dos besos y solo pude decirle, con un nudo en la garganta, de esos que no te salen las palabras, como pude le solté diciendo –adiós, no te preocupes te avisare cuando llegue…- y antes de que ella comenzara a llorar más fuerte, empezó a desaparecer entre la gente, comencé a caminar, al rato me gire y camine unos pasos hacia tras pensando en voz baja, -eso fue lo último que vi de ella…-.
Estación de tren, allí de pie, se encontraban mi madre, mi tía e una amiga que vino a pasar unos días de vacaciones, se notaba la diferencia de altura, era bastante alta –no voy a llorar- me dije para mi interior, me fui despidiendo de cada una, primero de mi madre, mi tía y por ultimo mi amiga, todas me dijeron lo mismo –ten cuidado- joder parece que se habían puesto de acuerdo, un poco mas y lo dicen al unisonó, yo me estaba poniendo ya nervioso, ellas se pensaba que me iría a la guerra o algo, vale en unas horas estaría cruzando el océano atlántico, pero tampoco era para tanto.
Por fin a lo lejos vi llegar a Sara, mi compañera de viaje comenzó a subir al tren deposite mi maleta y cuando me di cuenta ella estaba dentro del tren a mi lado, cogí su maleta, la subí arriba y nos fuimos a nuestros sillones comentándole a ella –por fin llego el gran día…-
Minutos más tarde me quede dormido, mientras mi destino se avecinaba a gran velocidad.






Como un simple, cupón puede traer tantos recuerdos...
Mirar atras: seguimos haciendonos daño con un pasado que fue bonito mientras duro.

